Una publicaciónEN LETRAS DE:IVETTE TINOCO
Un hecho profundamente trágico vuelve a encender la polémica en redes sociales: el suicidio de un hombre tras ser señalado por violencia de género, manifestando su total desconfianza en el sistema de justicia. En cuestión de minutos, la conversación se convirtió en la dinámica de siempre: la exigencia de elegir un bando. Sin embargo, cuando la discusión se reduce a un enfrentamiento entre "ella o él", perdemos de vista lo esencial: la humanidad y la responsabilidad institucional. Hay verdades que debemos sostener con firmeza, empatía y rigor: 📌 El derecho inalienable a denunciar: Garantizar espacios seguros para que las mujeres denuncien la violencia de género es una necesidad urgente e innegociable. La decisión trágica y dolorosa de un hombre sobre su propia vida jamás debe cargarse sobre los hombros de la denunciante. Culpar a quien busca protección sólo perpetúa el silencio y la impunidad. 📌 El debido proceso es un derecho humano, no un privilegio: La presunción de inocencia y las garantías procesales existen para protegernos a todas las personas. La "justicia por aclamación" o por linchamiento digital no repara a las víctimas ni aclara la verdad; sustituye a las instituciones por tribunales de opinión pública donde no hay espacio para las pruebas ni la imparcialidad. 📌 La urgencia de la salud mental: Hablar de contención emocional, prevención del suicidio y atención psicológica en situaciones de crisis no invalida la lucha contra la violencia machista. No son causas enemigas. Defender la dignidad humana exige mirar ambas realidades con seriedad. El verdadero fallo está en el sistema de justicia. Tenemos instituciones que fallan en dos frentes críticos: no protegen a tiempo ni con eficacia a las víctimas, y tampoco garantizan procesos ágiles, imparciales y transparentes para los señalados. Es esa inoperancia de las instituciones de justicia es la que empuja a la sociedad a buscar una "justicia" rápida y encarnizada en las redes. Exigir un debido proceso, instituciones eficientes y atención integral a la salud mental no debilita la lucha contra la violencia de género; la dignifica y la fortalece. Necesitamos menos tribunales algorítmicos, menos polarización de suma cero y más rigor institucional. Necesitamos un sistema que garantice verdad y reparación, no más tragedias.
7/30/20261 min leer


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