Partería: práctica de cuidado, saber comunitario y desafío para la política pública

La partería, entendida como una de las prácticas más antiguas de acompañamiento al nacimiento, se mantiene vigente no sólo como un saber tradicional, sino como una forma de cuidado profundamente arraigada en las comunidades y cada vez más presente en el debate público contemporáneo. Históricamente, las parteras han desempeñado un papel central en la salud materna y comunitaria, particularmente en contextos donde el acceso a servicios médicos institucionales ha sido limitado. Su labor no se reduce al momento del parto: implica acompañamiento emocional, conocimiento del cuerpo, redes de apoyo y una relación cercana con las familias, lo que la convierte en una práctica integral de cuidado. En el contexto sociopolítico actual, la partería ha comenzado a ser revalorada como parte de una agenda más amplia que busca reconocer la diversidad de modelos de atención a la salud. Este reconocimiento, sin embargo, no ha estado exento de tensiones. Por un lado, existe un impulso institucional por regular y profesionalizar la práctica; por otro, comunidades y colectivas de parteras defienden su autonomía, sus saberes ancestrales y su carácter cultural. El debate sobre la partería también pone sobre la mesa temas como la medicalización del nacimiento, los derechos reproductivos y la necesidad de construir sistemas de salud más incluyentes e interculturales. En este sentido, la partería no sólo es una práctica sanitaria, sino también una expresión de identidad, resistencia y organización comunitaria. Diversas políticas públicas han comenzado a incorporar a parteras tradicionales en esquemas de capacitación y colaboración con el sistema de salud, reconociendo su contribución a la reducción de riesgos durante el embarazo y el parto. No obstante, persisten retos importantes en materia de reconocimiento legal, condiciones de trabajo y respeto a sus formas de conocimiento. En este escenario, la partería se posiciona como un punto de encuentro entre tradición e innovación, entre comunidad e institución. Su fortalecimiento no sólo implica preservar un saber histórico, sino también replantear la manera en que se concibe el cuidado, colocando en el centro la dignidad, la cercanía y el acompañamiento en uno de los momentos más significativos de la vida.

5/10/20261 min leer

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