Incidente con menor de edad en el Tren Interurbano México-Toluca "El Insurgente"
Por Ligia Barradas Villicaña El día de hoy, durante el trayecto del tren número 019 del Tren Interurbano México-Toluca "El Insurgente", me tocó presenciar y asistir en una situación que merece ser documentada y analizada debido a las implicaciones que tiene en materia de seguridad para los usuarios, particularmente para los menores de edad. Los hechos ocurrieron cuando una menor de aproximadamente diez años abordó el tren en la estación Santa Fe. Sin embargo, su madre no logró ingresar al convoy antes del cierre de puertas, quedando en el andén mientras la menor continuó el viaje sin la compañía de un adulto responsable. Al percatarse de la situación, una persona usuaria activó de manera inmediata la alarma de seguridad con el propósito de alertar al personal operativo y evitar que la menor continuara sola el trayecto. Tras la activación de la alarma, la operadora recorrió el tren; no obstante, su actuación resultó poco profesional. Durante el incidente mostró una actitud verbalmente agresiva hacia la persona que activó el dispositivo de emergencia y no implementó acciones visibles para resguardar de manera inmediata a la menor. Asimismo, mantuvo una conducta prepotente y poco cordial hacia diversos pasajeros que manifestaban preocupación por lo ocurrido. En contraste, destacó la actuación del oficial de seguridad Juan Lucino, quien brindó atención, acompañamiento y protección a la menor durante todo el trayecto hasta la estación Lerma. Una vez en dicha estación, la niña fue entregada a la responsable de seguridad correspondiente, quien permaneció a cargo de su resguardo hasta la llegada de su madre, la cual arribó en un tren posterior al número 019, permitiendo finalmente el reencuentro entre ambas. Derivado de lo observado, surgen diversas preocupaciones que considero relevantes: 1. La responsabilidad parental. Resultó preocupante la falta de cuidado por parte de la madre de la menor, quien permitió que la niña abordara sin mantener supervisión directa o contacto cercano al momento del ingreso al tren. Igualmente inquietante fue observar que, al reunirse con su hija, pareció minimizar la gravedad de lo sucedido. 2. La necesidad de protocolos claros para menores no acompañados. El incidente evidenció una aparente ausencia o insuficiencia de procedimientos específicos para la atención inmediata de menores que, por alguna circunstancia, quedan separados de sus acompañantes. La respuesta observada reflejó incertidumbre operativa ante una situación que requiere coordinación, rapidez y sensibilidad. 3. El fortalecimiento de los mecanismos de seguridad. Es indispensable reforzar los protocolos de protección y atención a usuarios vulnerables, especialmente ante la proximidad de eventos internacionales de gran magnitud, como la Copa Mundial de la FIFA, que incrementará significativamente la afluencia de pasajeros nacionales y extranjeros. Situaciones como la descrita podrían derivar en riesgos mayores relacionados con desapariciones, sustracción de menores u otros delitos. 4. La seguridad en el transporte público en general. Este hecho invita a reflexionar sobre las condiciones de seguridad en los distintos sistemas de transporte masivo del país. Si una situación de esta naturaleza evidencia áreas de mejora en un sistema moderno y recientemente implementado como el Tren Interurbano, resulta pertinente cuestionar qué ocurre en otros medios de transporte con mayor antigüedad y volumen de usuarios. Afortunadamente, el incidente tuvo un desenlace favorable gracias a la intervención responsable y oportuna del personal de seguridad. Sin embargo, lo ocurrido pone de manifiesto diversas áreas de oportunidad que requieren atención inmediata para garantizar la protección de los usuarios más vulnerables y fortalecer la confianza ciudadana en los sistemas de transporte público. Más allá de la resolución favorable del caso, este episodio debe servir como una llamada de atención para autoridades, operadores y usuarios sobre la importancia de la prevención, la capacitación del personal y la existencia de protocolos claros que permitan actuar de manera eficaz cuando la seguridad de un menor se encuentra en riesgo.
6/8/20261 min leer


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