Fernando Alberto García Cuevas: del trabajo temprano al servicio público
Por Angélica Telles Rojas La historia de Fernando Alberto García Cuevas está marcada por el trabajo, la formación política y una convicción que, asegura, ha guiado su vida: el servicio a los demás. Aunque suele relatar su trayectoria desde la experiencia personal, detrás de ese discurso aparece la influencia de una familia que le inculcó valores, disciplina y compromiso social. Nació en Azcapotzalco y pasó parte de su infancia entre familiares y abuelos. Posteriormente se trasladó con su familia a Cuautitlán Izcalli, donde inició su formación escolar. Durante su adolescencia vivió en Ensenada, Baja California, etapa en la que desarrolló un profundo interés por la naturaleza y los océanos, al grado de imaginar un futuro como oceanógrafo. Sin embargo, las necesidades familiares modificaron ese proyecto y lo llevaron a incorporarse al mundo laboral. Desde los seis años comenzó a trabajar ayudando a dos mujeres que vendían tamales. Aquellos primeros ingresos eran destinados al apoyo del hogar, una experiencia que fortaleció su sentido de la responsabilidad y del esfuerzo cotidiano. Su formación, afirma, estuvo profundamente influida por sus padres y abuelos. De su madre heredó el humanismo, la sensibilidad y el amor por la vida; de su padre, la disciplina laboral y el respeto por los demás. Sus abuelos despertaron en él el gusto por la lectura, la pintura, el ajedrez y el conocimiento, hábitos que con el tiempo complementarían su preparación académica y política. El ingreso al servicio público ocurrió de manera inesperada. Mientras trabajaba en una fábrica y participaba en actividades juveniles, recibió la invitación para colaborar en el recién creado Ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli. Ese fue el punto de partida de una carrera que lo llevó a desempeñar distintos cargos dentro de la administración pública. Con el paso de los años ocupó responsabilidades en áreas de gobierno, administración pública, vida sindical y actividad partidista. Militó durante décadas en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde desempeñó diversas funciones políticas y organizativas, hasta incorporarse posteriormente a Movimiento Ciudadano. Entre sus responsabilidades más significativas destaca la dirección del organismo encargado de la regularización de la tenencia de la tierra en el Estado de México, labor que permitió otorgar certeza jurídica a numerosas familias mediante la entrega de escrituras. Más tarde fue nombrado secretario de Desarrollo Metropolitano, integrándose al gabinete estatal. Su trayectoria estuvo a punto de interrumpirse cuando el helicóptero en el que viajaba rumbo a una reunión oficial se desplomó sobre la Ciudad de México. Contra todo pronóstico sobrevivió al accidente, un episodio que transformó su manera de entender la vida y el servicio público. Desde entonces sostiene que sobrevivir le confirmó que cada día representa una oportunidad para trabajar en favor de los demás y valorar el tiempo, la familia y la vocación de servir. A lo largo de su carrera reconoce haber enfrentado aciertos y errores, pero sostiene que cada experiencia, incluso las más difíciles, le permitió fortalecerse y continuar adelante. Más allá de los cargos ocupados, la trayectoria de Fernando Alberto García Cuevas refleja la evolución de un hombre que pasó del trabajo infantil y la vida sindical a ocupar responsabilidades en los más altos niveles de la administración pública. Su historia también evidencia la influencia de la familia en la formación de un servidor público que encontró en la política un espacio para desarrollar la vocación de servicio que, asegura, aprendió desde la infancia.
8/4/20261 min leer


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