De la banqueta al aire: las heces de perros también contaminan

Por Angélica Telles Rojas Dejar las heces de un perro en la calle no es solo un problema de suciedad. Cuando el excremento permanece expuesto, se seca, se fragmenta y puede incorporarse al polvo que circula por banquetas, parques y vialidades. El viento, el tránsito de vehículos y las labores de limpieza pueden levantar estas partículas y dispersarlas temporalmente en el aire. El material fecal seco puede contener microorganismos y parásitos, convirtiéndose en una fuente evitable de contaminación ambiental. El problema tampoco termina al recogerlas. La disposición adecuada es fundamental. Las heces deben retirarse con una bolsa, cerrarse perfectamente y depositarse en un contenedor de basura, evitando dejarlas en la vía pública, áreas verdes, coladeras o espacios donde puedan romperse y quedar nuevamente expuestas. Una vez depositadas correctamente, los servicios de recolección trasladan estos residuos junto con la basura urbana para su manejo y disposición final, de acuerdo con el sistema establecido en cada localidad. La responsabilidad, por tanto, no termina cuando se recoge el excremento: también implica evitar que vuelva al ambiente. Una bolsa bien cerrada y depositada en el lugar adecuado puede impedir que un residuo que comenzó en una banqueta termine mezclado con el polvo, el agua o el aire que compartimos. Recoger y disponer correctamente las heces de las mascotas es una acción sencilla, pero con un impacto directo en la limpieza, la convivencia y el cuidado del ambiente.

9/13/20261 min leer

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