Cuando el cielo se iluminó: cuando el cine B mexiquense convierte lo cotidiano en ciencia ficción

Por Angélica Telles Rojas Hay películas que buscan parecerse al gran cine y hay otras que, con mayor libertad, entienden que el cine también puede construirse desde la imaginación, la comunidad y los recursos disponibles. Cuando el cielo se iluminó, dirigida, escrita y producida por Christian Palmer, se inscribe en esa segunda tradición: la del cine fantástico hecho desde la periferia de la industria, con espíritu de cine B, humor y una mirada profundamente local. La película parte de una premisa tan sencilla como delirante: un meteorito cae sobre la ciudad de Toluca y una onda expansiva provoca que los electrodomésticos cobren vida. A partir de ahí, lo doméstico se convierte en territorio de ciencia ficción, y los objetos que forman parte de la vida diaria adquieren una dimensión inesperada. La cinta combina fantasía, acción y humor, pero también plantea una pregunta sobre nuestra relación cada vez más estrecha con la tecnología. Ese punto de partida conecta directamente con una de las grandes virtudes del cine B: tomar una idea aparentemente absurda y llevarla hasta sus últimas consecuencias. Desde los monstruos gigantes hasta las invasiones extraterrestres, el cine B históricamente ha encontrado en la imaginación una manera de compensar las limitaciones presupuestales. En ese sentido, Cuando el cielo se iluminó no necesita ocultar su carácter de producción independiente; puede convertirlo en parte de su identidad. Pero hay algo todavía más importante: la película no mira a México desde una geografía cinematográfica ajena, sino desde el propio territorio mexiquense. Fue filmada en Toluca y contó con alrededor de 300 habitantes locales como extras, incorporando a la población al proceso de producción. Ahí aparece su dimensión social. El cine deja de ser solamente aquello que ocurre frente a la cámara y se convierte también en una experiencia comunitaria detrás de ella. Que habitantes de la región participen en una película de ciencia ficción rodada en sus propios espacios significa disputar, la idea de que las grandes historias solamente pueden producirse en los grandes centros cinematográficos. El estreno en Cinema Colibrí, en Zinacantepec, adquiere por ello un significado especial. Más que una simple exhibición, la llegada de la película a una sala de la región representa el encuentro entre una producción local y un público que comparte el territorio donde nace buena parte de su imaginario. En tiempos en que buena parte del consumo cinematográfico ocurre a través de plataformas digitales, regresar a la sala tiene además una dimensión colectiva: sentarse junto a otros espectadores, reírse de una misma escena, sorprenderse ante un efecto, reconocer una calle o un paisaje y comentar la película al terminar. Ese espíritu comunitario resulta particularmente compatible con la tradición del cine B. Históricamente, estas películas han encontrado públicos que disfrutan tanto de la historia como de su desmesura, sus criaturas, sus situaciones imposibles y sus soluciones creativas. El valor no está necesariamente en competir con las superproducciones, sino en hacer posible una película que de otro modo quizá no existiría. La película utiliza la ciencia ficción como vehículo de entretenimiento, pero también como una forma de mirar el entorno inmediato con otros ojos. El reparto reúne a Joe Wyman —exbaterista de Scorpions— junto con Banacho García, Fued Jalil Hazan, Valeria Escobar, Gustavo Alvarado y Claudia Rodríguez. La propuesta musical incorpora además a agrupaciones mexicanas como Riesgo de Contagio, Metamorfosis y Los Mezcaleros, reforzando el carácter nacional de la producción. Así, el verdadero acontecimiento alrededor de Cuando el cielo se iluminó quizá no sea solamente que una película de ciencia ficción llegue a una pantalla, sino que una historia fantástica hecha desde el Estado de México encuentre su camino hacia su propio público. Porque si algo ha demostrado el cine B a lo largo de su historia es que no hace falta tener una nave espacial de Hollywood para imaginar que algo extraordinario está a punto de ocurrir. A veces basta con mirar al cielo. Y esperar que, cuando se ilumine, el cine también nos encuentre. La proyección de la película que se estrenó en días pasados con una alfombra roja tendrá su temporada en los Cinemas Colibrí del Estado de México.

9/13/20261 min leer

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