CRISIS EN EL PODER JUDICIAL Renuncia en el Órgano de Administración Judicial desata despidos, opacidad y alarma institucional
La reforma judicial enfrenta su primera gran sacudida. La renuncia inesperada de la magistrada Lorena Josefina Pérez Romo al recién creado Órgano de Administración Judicial (OAJ) provocó un auténtico terremoto administrativo dentro del Poder Judicial de la Federación. Pérez Romo había sido designada apenas cuatro meses antes por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para ocupar el cargo por un periodo de seis años. Sin embargo, en enero de 2026 dejó la responsabilidad de manera abrupta, sin explicación pública. Su salida no fue silenciosa: vino acompañada de despidos masivos, oficinas cerradas y un preocupante vacío de información. 🟥 Caos administrativo y trabajadores en la incertidumbre Tras la renuncia: Más de 60 trabajadores fueron cesados de manera inmediata, sin comunicación oficial clara ni garantías sobre su situación laboral. Oficinas del OAJ fueron selladas horas después del anuncio. La SCJN y el propio OAJ guardaron silencio absoluto respecto a las causas de la dimisión y el destino del personal despedido. El impacto no es menor. El OAJ es una pieza central de la reforma judicial, creado para asumir las funciones administrativas que anteriormente ejercía el extinto Consejo de la Judicatura Federal. Se trata, además, de la primera renuncia de alto nivel en este nuevo organismo, lo que expone fragilidades tempranas en su operación. Un perfil clave que se va sin explicaciones Lorena Josefina Pérez Romo no ocupaba un cargo menor. Dentro del Organo de Administracion de Justicia se desempeñaba como presidenta de la Comisión de Carrera Judicial y Especialización, un área estratégica para la profesionalización, evaluación y permanencia de jueces y magistrados. Su salida deja un vacío sensible en una de las áreas más delicadas del nuevo modelo judicial. Vacíos legales, preguntas políticas La ley establece con claridad que la SCJN deberá nombrar a un sustituto para cubrir el tiempo restante del periodo. Sin embargo, el problema va más allá del relevo administrativo. Las preguntas siguen sin respuesta: ¿Qué motivó una renuncia tan abrupta? ¿Quién asumirá la responsabilidad por los despidos? ¿Qué mensaje envía este episodio a los trabajadores del Poder Judicial? ¿Es este el arranque de la “nueva” administración de justicia prometida por la reforma? Una reforma bajo presión Este episodio ocurre en un contexto de alta sensibilidad política y social, donde la reforma judicial ha sido presentada como una vía para modernizar, transparentar y eficientar la impartición de justicia. No obstante, el desorden, la opacidad y la falta de rendición de cuentas que rodean esta renuncia encienden las alarmas. La reforma judicial, apenas en su fase inicial, enfrenta su primera gran prueba. Y, por ahora, no empezó bien.
1/18/20261 min leer


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